lunes, 14 de junio de 2010

Mi Vida es Sueño

La calle estaba tranquila, en segundos cambia su imagen con el sonido de una patrulla, seguía a un carro sospechoso, quien escaba a toda velocidad del policía.
-Atraparemos al culpable – Juan sujeta su intercomunicador – Necesito una brigada esperando en la Av. Los Maderos, el resto del esquipo cierre las 6 calles que la interceptan ¡Cambio!
-Señor, la brigada estará en sus posiciones en dos minutos, buena suerte Cambio y fuera – La estática de la radio disminuye hasta no ser percibida por José.
Un policía que trabaja solo, encontraría su gloria tras su acto heroico. Dobla rápidamente, casi choca con un civil que vende helados, mientras tanto una barricada cierra la calle principal y las 6 cuadras que la interceptan, así el conductor no tendría posibilidades de escapar. Al entrar en la zona roja el conductor, se da cuenta que no hay salida y al quedar cegado por la desesperación, entra a la primera calle que le cruza, ocasionando un severo choque en la barricada formada por los policías.
La policía procediendo en el caso, se acerca al carro lentamente, apuntando el arma al carro, por si el piloto se encuentra con vida e intenta hacer algún movimiento inesperado. Por su tras, un auto se detiene, baja José, quien observaba sorprendido los daños causados por el conductor.
-¡Oficial infórmeme! – Mientras se acerca al carro…
-¡Despierta José! – Le sacude el cuerpo con fuerza - ¡Te harás tarde para el colegio! ¡Despierta! – Alargando la última consonante vocal.
-¡Mamá!... – Respira profundo, mantiene sus ojos cerrados, se mueve en su cama – Ya, Ya me levanto…
-Levántate o no me retiro – Le regaña su madre.
Se levanta, sale de su cama, se estira el cuerpo y bosteza.
-¡Listo Mamá! – Mueve su cuerpo mientras se dirige al baño.
El día comienza, se baña, se cambia de ropa, saluda a su papá, quien se retira al trabajo apurado, baja su hermana de 18 años, agarra comida del refrigerados y vuelve a subir. Ya era tarde para el colegio, así que José no se despide de su hermana y tenía a su madre detrás de él, quien le despachaba rápido de su casa.
-Demonios ese sueño estaba chévere… - José camina hacia su salón, abría y cerraba sus manos sin parar, mira su salón y detiene su actividad manual – Pero ya se acerca mi día y lo disfrutare al máximo – Entra al salón.
En el colegio, conversa con sus amigos, entrega su tarea, se alegra al escuchar el timbre de salida, llega a su casa, almuerza, usa su baño, sale a jugar futbol y sucesivamente pasaba la semana, sin nada nuevo, en sus sueños quedaba en la misma escena, siendo despertado por su mamá, pero el día viernes pudo ver la cara del sujeto que conducía el carro.
-¡Tú! – Alarga la vocal, mientras volvía a sentir como le aturdía el cuerpo su madre - ¡No! – Respiraba agitadamente y el cuerpo le transpiraba - ¡Mamá!...
Se levanta, se cambia y al salir de su casa, golpea la pared de cólera – Tenía que ser él… Nos veremos en la noche – Durante el día, hizo su tarea, vio sus dibujos, uso la computadora y cuando ya se sentía cansado, tomo a escondidas café, dos horas más tarde el reloj señalaba las 10 pm, sus ojos se doblegaban, va a su cama y la realidad desaparece poco a poco junto con sus ganas de quedar despierto.
Una fiesta de tonos negros de colores, todo su mundo estaba oscuro, bajaba y subía la intensidad, los colores invadían los costados de la proyección de su sueño, quienes poco a poco llegaban al centro de su imagen, al juntarse, nació un remolino de colores que brillaban hasta no poder distinguir lo que había frente a él. Como un chasquido, José se encontraba dentro de su auto, observaba el choque realizado por el perseguido.
-Señor el conductor sigue con vida, se encuentra dentro del vehículo – Se acerca un policía a informarle, José baja de su auto, saca su arma y se acerca al siniestro.
Al acercarse al auto, escucha una carcajada, la expresión de José da a entender que había escuchado antes esa risa, mira con detenimiento su rostro…
-Hola José ¿A qué se debe tu visita? – El sujeto tenía la frente manchada de sangre, el labio golpeado, la nariz medio doblada y acompañada de una sonrisa.
-¡Tú!... ¡Fernando! ¡Mataste a mi perro! – José grita ante todo el pelotón, apunta su arma directo a la cabeza - ¡Nunca te perdonare!
-Señor, no haga eso – le sujeta el arma – Él realizo un robo…
Las luces se apagaron y al encenderse, estaba envuelto en un tiroteo sin discreción que nacía de una casa de un piso, todos los policías estaban escondidos detrás de sus vehículos, disparando cuando podían e intentando hacer algún daño a los malos de esa casa.
José al ver que no había resultados en el ataque de su equipo, decide llamar a la central.
-Necesitamos 3 carros blindados ¡Ahora mismo! – Da la orden José y a los quince minutos, se aproximan 3 carros blindados hacia la casa, destruyendo la pared de la fachada. Los policías entran, se escucha disparos y gritos de dolor, José entra a la casa y ordena que solo neutralicen a los malos, sin causarles la muerte. Avanza dejando atrás a su equipo en busca de Fernando.
Entra a un cuarto, escucha un disparo y cae, Fernando se acerca y le mira.
-Esto lo disfrutare… Créeme – Se ríe distraídamente, se detiene un momento, se arrodilla de dolor, en el momento de distracción, había sido golpeado en su entrepierna por José, quien sostenía su arma con un brazo apuntado y el otro brazo estaba sangrando – Mátame ¡Qué esperas!, tu perro te lo agradecerá – Ríe Fernando.
José sujetaba su arma tensamente, tenía las ganas de apretar el gatillo. Pero al fondo del cuarto, escucho un gemido, era su mascota que se acerco a él y le lamio el brazo.
-Panda – Le acaricio suavemente - ¿Qué tontería iba hacer?... Yo no soy como tú… Si te mato seré tan malo como tú y le golpea con el garrote de su arma, dejándolo inconsciente.
Los policías entran al cuarto, encuentran todo en orden y José sale de la casa acompañado de su mascota. La imagen fue perdiéndose lentamente, abrió los ojos y sentó en su cama.
-Fernando, desde que no me invitaste tu comida y me negaste tu lápiz, a pesar de todo lo que hice, todos los favores ¡Qué malo eres! – Observa que su mascota se acerca esperando que le saque a pasear – Pandita preciosa – Le acaricia mientras usa una voz engreída.
-¿Qué sueño me esperara hoy? – Se ríe José y sale con su mascota a caminar por el parque.

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